Existieron alguna vez los dragones

Existieron alguna vez los dragones

¿Existieron alguna vez los dragones?

La palabra dragón deriva de la voz griega “drakon”, que significa simplemente serpiente, y los mitos acerca de los dragones son, quizás, el corpus mitológico más extenso del mundo. Casi ninguna cultura carece de historias de serpientes gigantes, reptiles monstruosos o seres voladores o marinos con escamas. Todo ello sugiere que, como ocurre con otros mitos muy extendidos, como el Diluvio Universal, la creencia en dragones surge como respuesta a algún tipo de realidad. Ahora bien, ¿implica eso que alguna vez existió un ser que se podía encontrar por todo el mundo y que se correspondía, aunque fuera remotamente, con la imagen que se tiene hoy en día de un dragón? La respuesta, sin duda, es sí. Y no es que haya habido un animal parecido a un dragón, es que ha habido muchos, y sigue habiéndolos.

Si empezamos por lo obvio, debemos pensar en los grandes saurios prehistóricos: dinosaurios terrestres, enormes y dentados, algunos de ellos con cuernos, garras y tamaño suficiente para engullir un mamut de un bocado (aunque nunca engulleron ninguno porque eran de épocas distintas), pterosaurios, seres voladores, del tamaño de una persona, con grandes alas membranosas, picos y cresta, y los enormes plesiosaurios e ictiosaurios marinos, que de existir a día de hoy podrían tragarse una ballena azul sin masticarla…  ¡Imaginemos la impresión que los fósiles de estos seres podían causar en un ser humano de hace 1000, 2000 o 10.000 años y lo fácil que sería para ellos imaginar que esos monstruos aún vivían, que les acechaban desde alguna parte! Incluso si se vivía en zonas del mundo dónde los reptiles eran escasos o muy pequeños, como Europa o Asia, debía ser terrorífico.

Asimismo, existen aún a día de hoy seres que recuerdan a alguno de los tipos de dragones: en África, por ejemplo, la mitología sobre dragones habla de serpientes gigantescas a las que se añaden elementos como escamas, patas cortas con garras o morros alargados, probablemente similares a los de los cocodrilos, y la mayoría de los mitos sobre dragones marinos (muy a menudo relacionados con la idea de que la Tierra era plana y por tanto existía un Fin del Mundo poblado de peligros) surgieron muy probablemente del avistamiento desde lejos de ballenas y orcas y de las sombras de animales marinos bajo la superficie.

Y también están los dragones actuales, como el temible dragón de Komodo.

 

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